26.11.10

Instantaneas personales

El placer de la vida.














Para que podamos mirar y tocar sin pudor las flores, sí, todas las flores

y seamos iguales a nosotros mismos en la hermandad delicada,

para que las cosas no sean mercancías,

y se abra como una flor toda la nobleza del hombre:

iremos todos hasta nuestro extremo límite,

nos perderemos en la hora del don con la sonrisa anónima y segura

de una simiente en la noche de la tierra.

Juan Ortiz

1 comentario:

mis hijos mis maestros dijo...

Bellas imágenes de lindos momentos. Me encantan.
Ah, me guardo el poema.
Gracias,Vil :)

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