

Fuimos a una tienda de juegos didácticos donde le compré a
Olivia un juego para pescar
pecesitos que contienen metal en el centro y por medio de unas
cañitas imantadas pueden ser pescados. Es para desarrollar la
motricidad fina, y yo pensé que también sería lindo crear una laguna con papel y quizá
cartón ,papel mache o algo así en un futuro cercano. Lo
cierto es que ella estaba muy entusiasmada con un juego que
consta de una placa metálica y piezas de goma
eva imantadas que formaban figuras humanas y podía
ponérsele distinto pelo, remeras y zapatos, así que apenas llegamos (21
hs.) impulsada por todo ese entusiasmo, creamos una versión casera del juego, que muestro acá, por si a alguien se le ocurre hacerlo.
Me pareció que puede
reeversionarse y puede hacerse en tamaños mayores, quizá con el cuerpo humano, órganos, con el sistema planetario... o cualquier idea que se les pueda ocurrir.
Olivia la pasó muy bien creando historias a partir de los personajes.
Después hizo una luna, un conejo y quiso que vayan en auto y manejaran, para lo cual improvisé un volante. Se complicó cuando dijo que en el auto uno no va parado,
sino sentado. Hasta articularlos a los personajes no llegué.
El juego de los peces... ahí quedó.