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24.10.10

Nuestro miedo más profundo (Our deepest fear)

Apuntes, relatos, cuentos poesías... la vida que alimento y cobijo ilumina rincones olvidados. Otra vez estoy yo en sus manos...

Nuestro miedo más profundo

Nuestro miedo más profundo no es el de ser inadecuados.
Nuestro miedo más profundo es el de ser poderosos más allá de toda medida.
Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que nos asusta. Nos preguntamos:
¿Quién soy yo para ser brillante, hermoso, talentoso, extraordinario?
Más bien, la pregunta a formular es: ¿Quién eres tú para no serlo?

Tu pequeñez no le sirve al mundo.

No hay nada iluminado en disminuirse para que otra gente no se sienta insegura a tu alrededor.
Has nacido para manifestar la gloria divina que existe en nuestro interior.

Esa gloria no está solamente en algunos de nosotros; está en cada uno.

Y cuando permitimos que nuestra luz brille, subconscientemente le damos permiso a otra gente para hacer lo mismo.
Al ser liberados de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a otros.

Pasaje del libro “A Return to Love” de Marianne Williamson, rescatado por Nelson Mandela para su discurso inaugural como presidente de Sudáfrica.
Negra estaba la noche
y yo me deslizaba
por la calle
con la estrella robada en el bolsillo
Pablo Neruda, Oda a una estrella
La ilustración es de Fito Espinosa, Máquina para bajar estrellas

19.10.10

Por el derecho y el respeto a ser amamantado y a amamantar!

Después de la publicación del diario El Mundo de España en su magazine del 17 de octubre ( que puede leerse aquí), un gran revuelo se armó. Por lo menos en el ámbito que yo frecuento en facebook. Y la Dra Maria del Carmen Iglesias ha redactado una respuesta que me pareció tan llena de argumentos, que es digna de leerse y difundirse. Es una respuesta y una recogida de firmas, para enviar al diario. La he compartido por facebook, pero sé que muchos no tiene una cuenta o no me tiene entre sus contactos, por eso lo hago también por este medio.

aquí va el link, para quien guste firmar
Y esta es la respuesta:

Para:director diario "El Mundo"Estimado D. Pedro J Ramírez,

Mi nombre es Mª del Carmen Iglesias de la Cruz. Soy Licenciada y Doctora en Farmacia por la Universidad de Alcalá, especialista en Fisiología Humana, Postdoctoral en la University of Pennsylvania (EEUU) y Profesora de Biología Celular e Histología en la Universidad Autónoma de Madrid.

En referencia al Dominical publicado por su periódico el pasado domingo 17 de octubre de 2010, permítame apuntarle lo siguiente:

1.- Es una denigración para la mujer lactante el mismo título del artículo “Madre o vaca”, además de ofensivas las imágenes que lo ilustran. Sepa usted que tanto los seres humanos como los rumiantes pertenecemos a la clase de los mamíferos (Taxonomía básica), pero no somos iguales. ¿O es que ustedes también dudan de si está viendo una vaca cuando ve a una perra amamantar, o a un delfín, o una oveja? La misma equivocación podría darse entre otros dos mamíferos: sus periodistas y las ratas, ambos mamíferos pero sin nada que ver ¿o sí?

2.- Como experta en Fisiología Humana, déjeme darle unos pequeños apuntes sobre cómo funciona el riñón de los seres vivos (ya entenderá por qué hablo del riñón más adelante). Pues bien, básicamente el riñón se encarga de filtrar la sangre de “deshechos” formando así la orina. En la sangre que no se filtra permanecen moléculas de alto valor biológico, por ejemplo, las proteínas, algunas vitaminas, etc. Cuando una persona tiene muchas más sustancias que han de filtrarse, el riñón recibe un sobre-esfuerzo, que generalmente culmina en una insuficiencia renal. Pues bien, la leche de vaca, la que maman los terneros, es mucho más hiperproteica (mayor contenido en proteínas) que la leche humana. Esto es así por las evidentes diferencias en tamaño y, por lo tanto, en necesidades nutricionales, entre los terneros y los bebés humanos. Las leches artificiales “aptas para consumo humano”, son eso, aptas, no óptimas. El proceso de elaboración de estas leches incluye la deshidratación y una des-proteinización, además de otros procesos. La cantidad de proteínas que se consigue eliminar es determinada, de manera que la fórmula final sigue siendo altamente proteica respecto a la leche humana. Así, los riñones de los bebés humanos alimentados con leche de vaca artificial, deshidratada y desproteinizada, trabajan considerablemente más de lo normal, forzando así su función. No es sano ni bueno en ningún sentido hacer trabajar más a los riñones de bebés recién nacidos. Referencias bibliográficas de esta exposición (algo de lo que su artículo carece, por cierto), en revistas científicas de alto índice científico de impacto, revisadas por pares y con datos de investigación biomédica independiente.
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1589309/pdf/brmedj01556-0034.pdf
http://www.springerlink.com/content/y5m75xnnr26yvg31/

3.- No existen en el mercado, ni probablemente existan jamás, leches artificiales con anticuerpos. Simplemente es inviable producir en masa leche artificial con anticuerpos humanos, necesarios para la maduración del sistema inmunitario del bebé. Como sabrá, o no, los niños humanos nacen fisiológicamente inmaduros, ya que es el “precio” que hay que pagar por la bipedestación (Trevathan, W.R. 1987. Human birth: An evolutionary perspective. Hawthorne, NY: Aldine DeGruyter). Me explico: nuestra especie, en condiciones biológicas normales, deberíamos tener un periodo gestacional más largo, para poder desarrollarnos por completo. Pero si creciésemos mucho más intraútero, sería imposible salir por donde salimos ya que nuestro canal del parto está evolutivamente más cerrado debido a la bipedestación. Ningún mamífero tiene ni el cuello del útero tan cerrado (para evitar que se nos caiga el feto mientras andamos debido a la gravedad) ni la pelvis tan estrecha como los seres humanos. El hecho de que tengamos que nacer a los 9 meses de gestación implica que nacemos con deficiencias fisiológicas importantes, pero no letales. Nacemos con los sistemas digestivo, nervioso, inmunológico y óseo inmaduros. Pero este hecho no supone mayor letalidad necesariamente, ya que la evolución es muy sabia y se cuenta con el apoyo materno que ofrecen las glándulas mamarias, órganos perfectamente funcionales en la inmensa mayoría de las hembras humanas (como lo son sus hígados, riñones y corazones, todos funcionales). La secreción láctea humana es absolutamente determinante para la maduración óptima en un tiempo óptimo de todos esos sistemas, como explico a continuación.
Sistema inmunológico: la leche materna contiene anticuerpos para proteger al bebé de infecciones, Además es la única fuente posible de anticuerpos de los recién nacidos humanos (y demás especies). Los anticuerpos se absorben en el intestino del bebé por un proceso de transcitosis y en la parte superior de los tractos digestivo y respiratorio (laringe, faringe, esófago, fosas nasales). La absorción de hierro, importante para el correcto funcionamiento del sistema inmune, también es muy superior con la leche materna que con la artificial. Referencias: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17664905; http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/3305665?dopt=Abstract; http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/2019919?dopt=Abstract; http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17269587 .
En cuanto a la aparición de alergias en los bebés humanos, está científicamente probado que los niños amamantados presentan menos alergias que los niños alimentados con leche artificial: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/3061316 ; como la penosamente habitual dermatitis atópica: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/7564787 o el asma (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19227546). Más controvertido es el estudio de un grupo de investigación de la University of Minnesota en EEUU, publicado en el Journal of the National Cancer Institute, en el cual se presentan evidencias científicas de que la lactancia materna reduce el riesgo de padecer leucemia infantil; y digo controvertido porque faltan datos epidemiológicos, no científicos: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/10528028
Como dato curioso a nivel sociológico y cultural, le diré que cuando en mis clases a los alumnos de la Licenciatura de Bioquímica les indico que ninguna leche artificial contiene anticuerpos y que la única manera que tiene un bebé humano de inmunizarse en sus primeros meses es a través de la lactancia materna, todos se quedan asombrados, no dan crédito. Aun sabiendo que los anticuerpos han de conservarse en frío y nunca se ha visto leche artificial que se venda en frío. Una prueba año tras año de la desinformación reinante a este tema que tiene la sociedad.
Sistema digestivo: la leche materna contiene proteínas y otras moléculas altamente específicas humanas para el desarrollo y la maduración de la flora intestinal. Este hecho también está en relación con el anterior punto, ya que el intestino necesita de una flora intestinal adecuada para que pueda ser una barrera efectiva contra gérmenes infecciosos (además de síntesis de vitamina K): http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20450531; http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20105662. Más relacionada con el sistema endocrino está la protección que ofrece la lactancia materna frente a la aparición y desarrollo de diabetes en los niños: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16137119
Sistema neurológico: mucho habría aquí que exponer sobre los beneficios de la lactancia materna sobre la maduración del sistema neurológico. Y en este caso particular, no sólo hablo de la leche materna, sino de la lactancia materna de manera integral, donde incluyo el famoso y demonizado vínculo materno, el apego madre-hijo (inmaduro, recordemos) y por supuesto la leche materna. Que los seres humanos recién nacidos necesitan apego procedente de una figura materna (madre o nodriza) es algo ya tan demostrado desde multitud de disciplinas (sociología, antropología, psicología, psiquiatría, pediatría, fisiología, etc.) que no hace falta que yo añada nada más, salvo quizá las referencias bibliográficas obligadas y pertinentes para que usted pueda comprobarlo: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/9363425; http://www.prematuros.cl/cursos/cursolactanciapuertomontt/apegopinto.htm; http://ojana.wordpress.com/2010/07/30/eduardo-punset-la-crianza-y-el-bienestar-de-la-sociedad_el-abandono-del-bebe-en-la-cuna-es-comparable-al-desamor-en-el-adulto/
Además, la leche materna contiene aminoácidos específicos para cada momento del día (aprovecho para indicarle que la composición de la leche materna cambia a lo largo del día, de las semanas, los meses y los años, adaptándose específicamente a las demandas de cada lactante en particular. No me diga usted que eso no es biológicamente excelente, y que ser capaces de eso no es motivo de orgullo y satisfacción). En este sentido, la leche materna precipita la maduración del sistema neurológico, puesto que ayuda a crear un correcto ritmo circadiano, y muy señor mío, créame cuando le digo que los niños amamantados y sanos duermen infinitamente mejor y más tiempo que los niños alimentados con leche de vaca deshidratada e hiperproteica, y sus mamás también. No hay que salir de la cama, no hay que despertarse del todo, no hay que preparar nada, simplemente hay que acercar el pecho a la boca de tu bebé y dejarle que beba, coma o se tranquilice. Nada tan fácil fue nunca tan beneficioso. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15384564
Sistema óseo: Está demostrado que la biodisponibilidad y absorción de calcio y fósforo (imprescindibles en la maduración para el sistema óseo y formación de tejido óseo) de la leche materna es mucho mayor que las de la leche artificial. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/1603633
En definitiva, la leche materna es absolutamente fundamental para la maduración completa de los bebés humanos, y quien diga lo contrario, está mintiendo bien por ignorancia o bien por maldad.

4.- Soy una mujer trabajadora, como todas mis amigas que dan el pecho, como mi madre lo fue cuando me dio el pecho, como tantos cientos de miles de mujeres en España que dan el pecho, como tantos millones de mujeres en el mundo que dan el pecho. Y sí, yo me he extraído leche en mi trabajo porque podía. Y si no hubiera podido, tampoco hubiera dejado de dar el pecho, puesto que se puede mantener cualquier toma del día, porque siempre es buena por poca que sea. La glándula mamaria se adapta en su producción de secreción láctea a la demanda que hace el bebé mediante la succión efectiva.
Y sí, he visto mi carrera enlentecida. Ante esto, dos apuntes: 1) esto es precisamente lo que debemos cambiar, no dejar de dar el pecho. ¿Si te duele la cabeza te cortas la cabeza? Pues si tu carrera se resiente por dar el pecho, la solución no es dejar de dárselo, sino luchar contra esa injusticia. 2) mi carrera se ha enlentecido, sí, pero también se hubiera enlentecido si no hubiera dado el pecho, porque lo que ha afectado a mi carrera es la mismísima MATERNIDAD. A mi carrera, a mi vida, a mi familia, a mis valores, a mis prioridades, a mi ocio, a toda yo. Y así es como debe ser, porque un hijo no es una prenda de ropa, ni una película, ni algo que le pasa a otra persona. Cuando te pasa a ti, ha de afectarte en todas las facetas, has de vivirlo como lo que es, una de las experiencias más maravillosas del mundo, si no la más. Y puedo decir más, para muchos padres (sobre todo los que se implican en la crianza), la PATERNIDAD también les afecta de manera radical en su carrera y en sus vidas.

5.- Vayamos pues, rebatiendo punto por punto todas las “desventajas” de la lactancia materna que aparecen tan alegremente en el reportaje, sin ningún rigor científico, ninguna referencia bibliográfica ni ningún sentido común:
Puede acarrear problemas de salud para la madre como pechos obstruidos, pezones agrietados, candidiasis e incluso mastitis. Aumenta el riesgo por depresión post-parto debido a la falta de descanso de la madre: parafraseándoles a ustedes, la cosa quedaría así: La lactancia artificial puede acarrear problemas de salud para el bebé, como insuficiencia inmunológica, gastroenteritis recurrentes por falta de flora intestinal correctamente desarrollada, otros síndromes infecciosos del tipo de otitis, conjuntivitis, etc. e incluso el síndrome de estrés post-traumático debido a falta de apego con su madre. Aumenta el riesgo por depresión post-parto debido a la falta de descanso de la madre ya que ha de levantarse a preparar el biberón y dárselo como mínimo sentada, de manera que se despeja completamente cada vez que su hijo requiera alimento. Dando teta, a veces ni abres los ojos, levantas un brazo y barra libre para tu hijo.
La madre lactante debe ingerir 500 calorías extras al día, ya que la producción de leche implica un mayor esfuerzo metabólico. La mujer debe llevar una dieta muy completa, equilibrada y rica en vitaminas y ácido fólico: no hay absolutamente ningún estudio científico ni riguroso que apoye la primera afirmación de esta frase, sobre todo en mujeres bien alimentadas sanas. Más bien al contrario. Pero aunque así fuera, ¿qué hay de malo en ingerir 500 calorías más al día si se van a invertir en convertirlas milagrosamente en una secreción biológica y necesaria? Siempre quejándonos de que no podemos comer, y cuando podemos, no queremos, ni siquiera sabiendo que va destinado a alimentar a un hijo. Y respecto a la segunda frase, SIEMPRE habría que llevar una dieta muy completa, equilibrada y rica en vitaminas (el ácido fólico TAMBIÉN es una vitamina, ¿no lo sabían? Seguimos con la desinformación….).
Se debe vigilar la ingestión de cualquier tipo de medicamentos, ya que los componentes de algunos fármacos pasan a través de la leche: www.e-lactancia.org. Página web del Servicio de Pediatría del Hospital de Denia (Alicante, España) dedicada a la compatibilidad de la lactancia materna con medicamentos y otros productos. Un rápido vistazo a esta magnífica página web y verán ustedes que la inmensa mayoría de los medicamentos son seguros durante la lactancia materna.
A las mujeres con trastornos como hipotiroidismo, enfermedades de los pechos, pezón plano o ausencia de leche les resultará muy complicado amamantar a sus hijos: Amamantar con hipotiroidismo: http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1365-2265.1989.tb01283.x/abstract. Madres tratadas con medicación para el hipotiroidismo también pueden dar de mamar: http://pediatrics.aappublications.org/cgi/content/full/108/3/776?maxtoshow=&HITS=10&hits=10&RESULTFORMAT=1&title=milk&andorexacttitle=and&andorexacttitleabs=and&andorexactfulltext=and&searchid=1093796056642_3090&stored_search=&FIRSTINDEX=0&sortspec=relevance&fdate=1/1/2001&tdate=12/31/2001&journalcode=pediatrics. ¿Enfermedades de los pechos? ¿a qué se refieren? ¿carcinomas? ¿mastectomías? ¿bultitos? A propósito, tanto con implantes de silicona como con mamoplastias reductoras, se puede amamantar: http://www.breastimplants4you.com/breast_feeding_complications.htm ; http://bfar.org/possible-reduction.shtml . Pezón plano: se soluciona inmediatamente con la succión inicial de cualquier bebé a término; y si es prematuro y no succiona bien, se compra una un extractor de pezones que lo único que hace es succionar un poquito para que salga el pezón y así facilitar el agarre del bebé a él. ¿Ausencia de leche? ¿se refieren a la rarísima enfermedad de la hipogalactia? Porque verdaderamente es muy rara. Todas las mujeres sanas poseemos glándulas mamarias con capacidad para producir leche, al igual que un páncreas que secreta insulina, un riñón que fabrica aldosterona, un hígado que metaboliza los hidratos de carbono con multitud de secreciones enzimáticas, etc. Las tetas funcionan, señores, y si no funcionan, significa que se está enferma.
Puede ser muy difícil de compaginar con la vida laboral. La leche puede extraerse y congelarse, pero es un procedimiento engorroso y hace que el niño se acostumbre al biberón y pueda rechazar el pecho: Insisto, tan difícil de compaginar con la vida laboral es la lactancia materna como lo son el gimnasio, el pádel, el ocio y mantener las amistades. Todo es cuestión de organizarse en la vida, para esto y para todo. Si se puede extraer leche en el lugar de trabajo, se hace, y si no se puede o no se quiere, se mantiene la lactancia materna con las tomas que se quieran. Les aseguro a ustedes que es perfectamente posible y, es más, llegar a casa y amamantar a tu bebé puede ser una excelente manera de reducir el estrés diario, tanto para la mamá como para el bebé. Respecto a acostumbrarse al biberón, los bebés alimentados con lactancia materna exclusiva durante sus primeros 4 meses de vida (duración de la baja maternal en España), no tienen problemas para diferenciar perfectamente el biberón del chupete y de la teta. Ellos saben muy bien, por puro instinto natural, que cuando se les ofrece pecho para comer, es infinitamente mejor y más reconfortante que el biberón. Recomendaciones del NIH (National Institutes of Health) de EE.UU. para las madres lactantes trabajadoras: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/news/fullstory_104184.html
Y respecto al perfil profesional y nivel de educación de las madres lactantes, aquí tiene usted un estudio, publicado en la revista científica Pediatrics (Publicación Oficial de la Academia Americana de Pediatría), donde uno de los datos que presenta, por ejemplo, es que las madres más altamente formadas deciden dar el pecho en un porcentaje muy superior a aquél de las madres con menos estudios (http://pediatrics.aappublications.org/cgi/content/full/123/6/e1017 ). Entre mis conocidas y amigas que damos el pecho, además de yo misma, hay Licenciadas en Arquitectura, en Ingeniería, en Ciencias Físicas, en Derecho, etc. Y les aseguro, a usted y a la Sra Carmen Machado, que somos tan profesionales como la que más, pero la diferencia es que afrontamos la maternidad como algo natural, no como un “impedimento” a nuestra carrera.
Deja únicamente en manos de la mujer la responsabilidad de la crianza. Si la mujer se queda en casa, el alejamiento del mundo laboral puede traerle dificultades al reincorporarse o para ser promocionada: De todos los argumentos, este sin duda es el más falaz. La crianza no es sólo la lactancia materna. El padre apoya, ayuda y se encarga de muchas cosas más relacionadas con la crianza de un hijo. Hablamos de juegos, higiene, ocio, paseos, caricias…tantas y tantas cosas que un padre puede y debe hacer. Pero señores, ellos no tienen glándulas mamarias productoras de leche humana, NO LAS TIENEN, así que, en principio, no están diseñados para alimentar a su bebé. Esto es un hecho, se asuma o no. Alimentar a un bebé humano con leche de vaca deshidratada e hiperproteica solamente para que el padre pueda participar en la alimentación de su hijo es una estupidez de tal calibre que atenta contra todo sentido común, además de una aberración biológica y fisiológica. Respecto al alejamiento del mundo laboral, vuelta el burro al monte. La baja maternal de 4 meses supone un alejamiento del mundo laboral tanto si se amamanta como si se da leche artificial. Por lo tanto las dificultades para la reincorporación al mundo laboral o para las promociones, las ocasionan los 4 meses de baja maternal, no la lactancia materna. Y en este sentido, ¿pasa la solución por no tener hijos? Este es otro debate, desde luego.
En definitiva, creo que ha quedado patente que todos los inconvenientes que la periodista ha reflejado en su artículo son opiniones, infundadas y subjetivas. De toda la falta de rigor periodístico y científico que se destila de este artículo, estas desventajas ilustradas son una muy buena muestra de que esta mujer no se ha preparado lo más mínimo en el tema que la ocupa.

6.- Respecto a la OMS, les recuerdo que son las siglas de la ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD. Es decir, las recomendaciones de la OMS están dictadas para favorecer la salud de la humanidad. Negar o poner en duda dichas recomendaciones, además de un claro atentado contra la salud pública, es un intento de desprestigiar a esta organización, lo cual me parece que habla por sí mismo. ¿Sabe la periodista más que la OMS? ¿Cómo se atreve a dudar de las recomendaciones que da la OMS? Es inaudito, y que usted apoye este artículo publicándolo, créame que tampoco le deja en muy buen lugar, ni humano ni profesional.

7.- SER AMAMANTADO ES UN DERECHO INALIENABLE DE TODO NIÑO. No lo digo yo, lo dijo afortunadamente UNICEF: http://www.unicef.cl/centrodoc/ficha.php?id=6. Como ejemplo, en el Estado de Misissippi existe una ley, aprobada en 2006, que protege al bebe cuando quiere ser amamantado. Esta ley da derecho a la madre a dar de mamar a su bebe en público y en cualquier lugar, y al bebé a ser amamantado cuando y donde quiera. Asimismo, todos los empleadores deben permitir que sus trabajadoras puedan extraerse la leche del pecho durante la jornada laboral, y las guarderías deben apoyar la práctica de dar de mamar al niño: http://msdh.ms.gov/msdhsite/_static/resources/2066.pdf . Existen muchos más ejemplos en todo el mundo que dan buena cuenta de lo importante que es mantener intacto ese derecho que tienen los niños a ser amamantados, y cuán injusto e injustificable resulta dejar de hacerlo sin una razón médica para ello.

8.- Apuntes menores: 1) En cuanto a las declaraciones de la abogada y periodista Lidia Falcón: afirma que las campañas a favor de la lactancia materna son falsas. Pues bien, mucho más falso es decir que lo mismo da alimentar a un bebé con lactancia materna que con lactancia artificial. Eso sí que es, desde un punto de vista médico, completamente falso, como se puede comprobar a lo largo de toda esta carta. Y nada tienen que ver los beneficios y derechos sociales de la mujer con amamantar, absolutamente nada señora. ¿Y dónde deja usted el derecho del niño o la niña a ser amamantado? ¿por debajo de los derechos sociales supuestamente vejados de las mujeres? En otro párrafo habla de ¿campañas a favor de la lactancia materna supuestamente científicas? No señora, campañas rigurosamente científicas ¡Estudie! ¿Que no se habla de la salud de la madre? Precisamente amamantar es lo mejor que puede hacer una madre por su salud en cuanto a osteoporosis (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/8225744), desarrollo de diabetes (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20800156), aparición de brotes en enfermas de esclerosis múltiple (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19506118) e incluso riesgos cardiovasculares (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19384111). 2) La lactancia materna no implica “volver a casa”. Se pongan ustedes como se pongan, lo quieran defender como sea, pero no, insisto, la lactancia materna no implica ni volver a casa, ni no trabajar, ni encargarse exclusivamente de la crianza de los hijos ni nada remotamente parecido. 3) Respecto a las tallas que se alcanzan en diferentes lugares del mundo, y su intento de relacionarlas con la lactancia materna, la Sra Lidia Falcón establece una generalización con tan absoluta falta de criterio que realmente asusta. Vamos a ver, el resultado de la talla que alcanza una población, de media, es el resultado de multitud de factores: desde una alimentación correcta y equilibrada, hasta consideraciones genéticas poblacionales, pasando por diferentes estilos de vida de cada país. Decir que la población africana es más bajita que la europea, y que eso se debe a que toman más lactancia materna es una estupidez. ¿No será debido a la desnutrición generalizada? Pero también podría decirle que los suecos, por ejemplo, son más altos que los españoles, y además que el porcentaje de madres que practican lactancia materna prolongada allí (con apoyos de agencias gubernamentales y empresarios y empleadores) es muy superior que en España. Si quiere, establezca usted misma la relación. 4) Por último, por qué no mencionar también que la lactancia materna ofrece enormes beneficios económicos (tanto a nivel familiar como macroeconómico –menor gasto sanitario para atender a lactantes enfermos-) y medioambientales (no genera residuos de ningún tipo), de manera que ayuda a la implantación del Desarrollo Sostenible.

Sin más que añadir, y agradeciéndole de antemano su interés, su tiempo y sus disculpas, reciba un muy cordial saludo.

Dra. Mª del Carmen Iglesias de la Cruz.

y antes de finalizar esta entrada me gustaría transcribir una frace corta pero consisa de Ileana, acerca de esta nota y su portada:
"Una portada vergonzosa, que quedará para siempre guardada en los archivos de la historia de la ESTUPIDEZ HUMANA, como constancia del desvarío al que puede llegar esta sociedad deshumanizada. Algún día -no muy lejano- se avergonzarán de ella."


La foto es mia, jejej. Siri cumplió ya 14 meses y seguimos teteando muy felices los dos! Me dá gracia cuando viene caminando derechito a su teta y tira de la ropa para una tomadita a la pasada. Acá quedó registrado uno de esos momentos ;)

1.10.10

Lactancia materna vs Fórmulas lácteas artificiales



Esta es la primera parte.
La segunda es la que yo ví primero y me pareció buenisima, por lo cual busqué la que está arriba.
Urra!!! por la televisión venezolana!

Lactancia materna vs formulas artificiales. Así se encuentran en YouTube.

16.9.10

Lactancia materna en mongolia

Este es un texto que leí hace un tiempo, con la ayuda del traductor de google. Hoy lo encuentro traducido en mimos y teta
Esta entrada es para conservarlo, ya que para mi tiene mucho valor.
Un poco sigue dando vueltas en mi la idea compartida en la entrada anterior y por eso quiero guardarmelo, en este, mi cuaderno de apuntes y diario de vida.
“Amamantar en la Tierra de Genghis Kahn”-Lactancia materna en Mongolia.
Texto de Ruth Kamnitzer traducido por Ana Isabel Chinchilla




Hay en Mongolia un dicho muy utilizado que afirma que los mejores boxeadores toman leche materna durante al menos seis años, afirmación muy seria para un país en el que el boxeo es el deporte nacional. Me trasladé a Mongolia cuando mi primer hijo tenía cuatro meses y viví allí hasta que cumplió tres años.
Criar a mi hijo en aquellos primeros años en un lugar donde la actitud hacia la lactancia materna es tan radicalmente diferente de las costumbres que prevalecen en Norteamérica me abrió los ojos a una visión completamente diferente de cómo podría ser todo. Los mongoles no solamente prolongan la lactancia materna, sino que además lo hacen con más entusiasmo y menos inhibiciones que casi nadie de los que había conocido hasta entonces. En Mongolia, la leche materna no es sólo para bebés; no se trata sólo de nutrición y definitivamente no es un tema sobre el que se imponga la discreción. Es la madera de la que estaba hecho Genghis Khan.
Al igual que muchas madres primerizas, no había pensado demasiado sobre la lactancia antes de tener a mi bebé, pero minutos después de que mi hijo Calum saliera, se agarró a la teta y durantelos siguientes cuatro años no parecía nada dispuesto a soltarse. Tuve suerte, porque en muchos aspectos la lactancia nos resultó sencilla: ninguna grieta en el pezón, rara vez un pecho ingurgitado. Mentalmente las cosas no eran tan sencillas: a pesar de lo mucho que amaba a mi bebé y disfrutaba del vínculo que nos ofrecía la lactancia, en ocasiones resultaba insoportable. No estaba preparada para la magnitud de mi amor por él ni para la intensidad de su necesidad de mí en exclusiva y de mi leche. “No le permitas que te convierta en un chupete humano”, me advirtió una enfermera canadiense pocos días después del nacimiento de Calum, que mamaba a todas horas, pero yo repasaba todos los posibles motivos de su llanto (¿gases?, ¿pañal? ¿infraestimulación? ¿sobreeestimulación?) y por lo general acababa dándole teta de nuevo. Me preguntaba si hacía bien.
Entonces me trasladé de Canadá a Mongolia, donde mi marido llevaba a cabo unos estudios sobre vida salvaje. Allí los bebés están siempre envueltos en varias capas de gruesas mantas, atados con cuerda como un paquete que no quieres que se rompa en el correo. Cuando un paquete murmura, se le pone un pezón en la boca. No se les cambia muy a menudo y nunca se les hace eructar. No hay ni siquiera una manos en las que poner un sonajero. Por supuesto, no hay ratitos boca abajo. Los niños permanecen envueltos hasta al menos los tres meses, y cada vez que emiten un sonido, se les da de mamar.

Esto resultaba interesante. A los tres meses, los bebés canadienses ya tienen actividades sociales, incluso natación. Algunos aprenden a “calmarse solos”. Yo daba por sentado que había muchos motivos por los que un bebé podía llorar y que era mi trabajo averiguar la razón y darle la solución adecuada. Pero en Mongolia, aunque los bebés puedan llorar por muchos motivos, sólo hay una solución: leche materna. Dejé de darle vueltas e hice lo mismo.
En Canadá la lactancia materna aún está rodeada de cierto misticismo, pero en realidad no estamos demasiado acostumbrados a ella. La lactancia se realiza en casa, en grupos de lactancia, quizá en alguna cafetería: rara vez se ve en público y desde luego nosotros mismos no tenemos recuerdos conscientes de haber sido alimentados con pecho. A esta íntima actividad entre madre e hijo se la trata con secretismo y educadas miradas hacia otro lado, y se considera casi igual que las demostraciones públicas de intimidad en una pareja: no es tabú, pero sí que causan ligera incomodidad y son educadamente ignoradas. Cuando el silencioso y angelical recién nacido se convierte en un niño activo resuelto a comunicar a todo el mundo lo que está haciendo a cada momento, bueno, entonces esos ojos se apartan con mayor rapidez e intensidad, a veces con el ceño fruncido.

En Mongolia, dar el pecho en público, en lugar de relegarme a la sección de “sólo mamás”, me puso decididamente en el centro de atención. Su práctica universal de dar pecho en cualquier momento y lugar, así como la cercanía en la que la mayoría de los mongoles vive, implica que todos están acostumbrados a ver un pecho en acción. Les alegraba ver que hacía las cosas a su manera (que por supuesto era la manera correcta).
Cuando daba pecho en el parque, las abuelas me brindaban sus historias sobre cómo habían alimentado a sus doce hijos. Cuando daba pecho en el asiento trasero de los taxis, los conductores levantaban sus pulgares por el retrovisor y me aseguraban que Calum se convertiría en un gran boxeador. Cuando paseaba por el mercado acunando a mi hijo en mis brazos mientras mamaba, los comerciantes me hacían un sitio en su puestos y le decían al niño que se lo bebiera todo. En lugar de mirar a otro lado, la gente se inclinaba sobre Calum y le besaba la mejilla. Si se soltaba de la teta en respuesta a la atención recibida, dejando mi pecho chorreando y completamente expuesto, no pasaba nada. Nadie se quedaba mirando, nadie apartaba la vista: simplemente se reían y se limpiaban la leche de la nariz.
Desde que Calum tenía cuatro meses hasta los tres años, allá donde fuera, oía una y otra vez lo mismo: “La teta es lo mejor para tu bebé, lo mejor para ti” La aprobación constante me hacía sentir que hacía algo importante que interesaba a todos; exactamente la clase de aprobación pública que *toda* madre reciente necesita.

Para cuando Calum cumplió los dos años, yo ya había descubierto lo útil que podía ser la lactancia materna. Nada hace que un niño se duerma más rápido, alivia el aburrimiento de un largo viaje en coche, o calma una tormenta que se cierne, tan rápidamente como una poca leche calentita de mamá. Es la ayuda más útil para la madre perezosa, y yo creía que le daba todos los usos, pero los mongoles lo llevaban más lejos.

Durante los inviernos mongoles, pasaba muchas tardes en en el yurt de mi amiga Tsetsgee, huyendo del frío glacial de fuera. Fue instructivo comparar nuestras técnicas de crianza. Cuando estallaba una pelea por los juguetes entre nuestros hijos de dos años, mi primera reacción era restablecer la paz distrayendo a Calum con otro juguete al tiempo que le explicaba los principios de compartir las cosas, pero esto llevaba tiempo y una media de éxito de tan sólo un cincuenta por ciento, En el restante cincuenta por ciento de veces, cuando Calum no quería dar su brazo a torcer y su frustración aumentaba hasta el punto de ebullición, lo cogía y le acunaba en brazos para amamantarle.
Tsetsgee tenía una táctica diferente. Al primer murmullo de discordia, se levantaba la camisa y empezaba a menear sus pechos con entusiasmo, diciendo: “¡Ven aquí, cariño, mira lo que tiene mami para ti!” Su hijo apartaba la vista de los juguetes para mirar las dianas de sus pechos y siempre se iba hacia ellos.
¿Media de éxito? Cien por cien.
Para no ser menos, adopté la misma estrategia. Allí estábamos, dos madres agitando los pechos como strippers compitiendo por atraer a un cliente. Si los abuelos estaban por allí, se unían a la representación. Los pobres críos no sabían a dónde mirar: la tranquilizadora plenitud de los pechos de sus madres, los mustios pechos planos de la abuela con su larga experiencia, o el extraño montón de carne que el abuelo se agarraba en su envidia de pechos. Por mucho que lo intente, no puedo imaginarme una escena similar en una reunión de la Liga de la Leche.

En mis clases prenatales en un pequeño pueblo de Canadá, donde nació Calum, nos mostraron la lactancia materna con un vídeo de una madre sueca de aspecto especialmente atlético, que daba pecho a su niño pequeño mientras esquiaba. La clase se estremeció: “Claro que es genial para los bebés, pero cuando ya empiezan a hablar y a andar…?” Todas parecían de acuerdo. Yo me callé.

Me tocó a mí sorprenderme cuando una de mis amigas mongoles me dijo que había tomado leche materna hasta los nueve años de edad. Me quedé tan boquiabierta y estupefacta que al principio me lo tomé a broma. Viendo ahora que mi hijo se destetó justo después de cumplir los cuatro años, me avergüenza un poco mi inflexible incredulidad. Aunque nueve años sea bastante edad para tomar el pecho, incluso para los mongoles, no está fuera del rango.

Aunque no siempre era fácil hablar sobre conceptos como “destete voluntario” con mongoles debido a la barrera idiomática, dar pecho “a largo plazo” parecía ser la norma. Nunca conocí a nadie que diera pecho a dos niños, lo cual me sorprendió, aunque debido a que los intervalos entre hijos son bastante largos, la mayoría de los niños dejaban de mamar entre los dos y los cuatro años.

Según UNICEF, en 2005 el 82 por ciento de los niños de Mongolia seguían con lactancia materna entre los 12 y los 15 meses y el 65 por ciento seguían entre los 20 y los 23 meses. El último hijo parece que simplemente continúa, de ahí la niña de nueve años que tomaba pecho, y si la sabiduría popular no se equivoca, de ahí la fama de Mongolia en el boxeo.

Cuando a los tres años Calum seguía tomando pecho con el entusiasmo de un recién nacido y yo me preguntaba cómo surgiría el destete, sentí curiosidad sobre qué animaba a los niños mongoles a destetarse solos. Algunas madres me dijeron que su hijo simplemente perdió el interés. Otras dijeron que la presión de grupo tuvo que ver, (he oído a adolescentes mongoles burlarse de otros diciendo “¡Quieres los pechos de tu mami!” del mismo modo que se dice “¡Corre con tu mamá!”). Cada vez más a menudo, las obligaciones del trabajo obligan a destetar antes de lo habitual: los niños a menudo pasan el verano en el campo mientras que la madre se queda en la ciudad trabajando, y durante esta larga separación a la madre se le retira la leche.
Mi amiga Buana, de veinte años, me contó su lactancia, digna de medalla de oro: “Me crié en un yurt lejos, en el campo. Mi madre siempre me decía que me la bebiera toda, que era buena para mí. Yo creía que todas los niños de nueve años lo hacían. Cuando fui al colegio, lo dejé.” Me miró con un brillo travieso en los ojos “ Pero aún me gusta beberla a veces”.

Destetarse me parecía un suceso bastante definido. Siempre esperé que, en algún momento, las tomas se reducirían y seguirían reduciéndose hasta que cesaran por completo. Se me retiraría la leche y ya está. Bar cerrado.
En Mongolia no sucede así. Hablando de lactancia con mi amiga Naraa, le pregunté cuándo su hija, entonces de seis años, se había destetado. “A los cuatro años” me contestó, “a mí me entristeció pero ella no quería tomar teta más”. Entonces Naraa me dijo que la semana anterior, cuando su hija había vuelto de una larga estancia en el campo con sus abuelos, quiso tomar teta. Naraa la complació “Me imagino que me había echado mucho de menos” explicó, “y fue bonito. Por supuesto, yo no tenía leche, pero no le importó”.

Pero si “destetar” significa no volver a beber leche materna, entonces los mongoles nunca se destetan del todo, y esto es lo que más me sorprendió de la lactancia en Mongolia. Si los pechos de una mujer están ingurgitados y su bebé no está cerca, irá sencillamente preguntando a sus familiares, de cualquier edad o sexo, si quieren beber. A menudo las mujeres se extraen una taza de leche para sus marido para darles un capricho, o dejan una poca en el frigorífico para que cualquiera pueda servirse.
Aunque todas hemos probado nuestra propia leche, le hemos dado a nuestras parejas para que la prueben, quizá hemos echado una poca al café en una emergencia ¿no?, no creo que que muchos de nosotras la hayamos bebido a menudo. Sin embargo a todo mongol al que he preguntado me ha dicho que le gusta le leche materna. El valor de la leche materna está tan reconocido, tan firmemente arraigado en su cultura, que no se considera como algo sólo para bebés. La leche materna se usa comúnmente de forma medicinal, se les da a los mayores como una cura para todo, se usa para tratar infecciones oculares así como (dicen) hacer más blanco el blanco de los ojos y más intenso el marrón del iris.

Pero sobre todo, creo que los mongoles beben leche materna porque les gusta el sabor. Una amiga mía occidental que se extraía leche en el trabajo y dejaba la botella en el frigorífico de la oficina se encontró un día la botella medio vacía. Ella se rió: “¡Sólo sospecharía de que mis compañeros se beban mi leche en Mongolia!”

Vivir en otra cultura siempre te obliga a re-evaluar la tuya. No sé cómo hubiera sido dar pecho a mi hijo en sus primeros años en Canadá. La avalancha de observaciones positivas que recibí en Mongolia, así como la aceptación sincera de dar el pecho en público simplemente me asombró, y me dio la libertad de criar a mi hijo de una manera que me parecía natural. Además de las pequeñas diferencias en nuestras costumbres de lactancia, los detalles de cuánto y cuándo, concluí que había una diferencia más grande en nuestros métodos de crianza.

En Norteamérica valoramos tanto la independencia que aparece en todo lo que hacemos. Sólo se habla de qué come tu bebé ahora, y a cuántas tomas has reducido. Incluso aunque no seas la que hace estas preguntas, es difícil escapar de su impacto. Además se venden tantas cosas para que tu hijo se entretenga solo y te necesite menos que el mensaje es claro. Sin embargo en Mongolia, la lactancia no se identifica con dependencia, y el destete no es una meta. Saben que sus hijos crecerán; de hecho, un niño mongol normal de cinco años es mucho más independiente que uno occidental. No hay prisa por destetar.

Probablemente lo más valioso de criar a mi hijo en Mongolia fue que me di cuenta de que hay un millón de maneras de hacer las cosas, y que yo podía elegir cualquiera de ellas. Durante la lactancia de mi hijo tuve varias dificultades, y tomé y deseché ideas y prácticas en mi intento de forjar mi propio estilo. Me alegro de haber amamantado a Calum tanto tiempo: fueron cuatro años al final. Creo que la lactancia fue lo mejor para mi hijo, y que tendrá una influencia duradera en su personalidad y en nuestra relación.

Y cuando gane la medalla de oro de boxeo en la Olimpiadas, espero que me lo agradezca.

Nota: 1. UNICEF Childinfo, “Monitoring the Situation of Children and Women: Infant and Young Child Feeding (2000-2007)” (January 2009): www.childinfo.orglbreastfeeding_countrydata.php

Ruth Kamnitzer vivió durante tres años en una tienda tradicional de tela en la campiña mongola mientras su marido,Steve, llevaba a cabo unos estudios sobre el gato de Pallas de Asia Central. Es licenciada en Conservación de la Biodiversidad y hoy en día vive en Bristol, Reino Unido, con Steve y Calum.
Las negritas son mias ;-)

8.3.10

Una verdadera revolución

La lactancia materna implica una revolución

Que las mujeres del siglo XXI, insertadas en plena igualdad en el mundo laboral logremos conciliar verdaderamente nuestro trabajo en el mundo público con la atención a nuestros bebés, sería la verdadera revolución feminista que aún está por llegar.

Plantear que un bebé humano, todo bebé humano, lo único que necesita es algo que todas las madres podemos dar: cuerpo y leche maternas, independientemente de cuál sea nuestra posición social, es negar que exista ningún privilegio para quien nace en "cuna de oro".
Demostrar que lo mejor para el bebé humano es algo que no necesita comprarse con dinero es ya de por sí revolucionario.

Apoyar la lactancia de verdad exigiría un cambio total en el sistema socioeconómico hacia una verdadera flexibilidad y conciliación laborales; y entrañaría el paso de una sociedad exclusivamente enfocada en la productividad, el dinero, el consumo y el bienestar material, a otra enfocada en la maternidad, la crianza, las emociones, el afecto y el bienestar interior.

El triunfo de la igualdad no tiene que restarnos el derecho a criar hijos,ni debería exigirles a ellos una vida con ausencia materna de entre 5 y 10 horas, el triunfo de la igualdad no debería estar basado en deshacernos de aquello que nos hace únicas, no creo en la igualdad si para obtenerla debo dejar de ser mujer. Las reglas de la "igualdad" siguen siendo reglas patriarcales.

Este 8 de marzo mando desde acá un feliz día a todas esas mamás que ofrecen u ofrecieron el pecho a sus bebés, poniendo su amor energía y tiempo, y contribuyen de esta manera a la formación de una sociedad menos violenta y mas amorosa. Y en especial a aquellas que eligieron dejar para mas adelante proyectos personales en beneficio de sus bebes. Y me quedo soñando con un mundo distinto en donde aquellas que lo elijan, puedan continuar con su trabajo sin tener que dejar a sus hijos.

Algunos fragmentos de lo acá escrito son de "tenemos tetas"

23.1.10

Cuanto pesa el amor?

Revelan que cada vez más madres abandonan lactancia
Los bebés pierden inmunidad. Y las mujeres no pierden el peso ganado

Este es el título de una nota que apareció el día 22 de enero en el diario El Día de la ciudad de La Plata.
" y las mujeres no pierden el peso ganado en el embarazo". Puesto al mismo nivel que: "los bebés pierden inmunidad"
Que es esto? Un recurso utilizado para persuadir a las madres? Será que tal vez pensando en este beneficio la lactancia podría prolongarse?

Lo cierto es que vivimos en un mundo donde las cosas se hacen, siempre y cuando nos convenga. Mucha individualidad y poca entrega.
Me pareció que viene al caso citar algo que leí casi al mismo tiempo que esta nota, en el blog de Armandilio.
Dice él : Sé que caigo a menudo en la ilusión, quizá utópica, de que la sociedad en la que vivimos cambie. Estamos tan inmersos en el capitalismo, tan acostumbrados a las comodidades, a pagar por ellas, a delegar funciones en los demás y a recibir favores que creemos que debemos recibir siempre olvidando que también hay que saber dar y saber pensar en los demás.
Todo aquello que no hemos superado y que arrastramos de nuestra infancia nos impide volcarnos y vaciarnos en nuestros hijos
.

Y el tema de la lactancia pasa por ahí. Ni por peso de la madre, ni por lo que el bebé nos devuelve con su sonrisa y su mirada. Aunque esto también suceda.
La lactancia es entrega.
Cuando amamantamos nos entregamos. Entregamos ese tiempo al bebé. Y ese tiempo en general no dura 15 minutos ni media hora.La mayoría de las veces es mucho más. Y mientras lo hacemos vemos como el mundo alrededor nuestro sigue como antes, con el ritmo acelerado de siempre. Mientras nosotras estamos allí recostadas o sentadas con un bebé en brazos. Cuando el bebe es recién nacido esto se repite tantas veces en el día que perdemos la cuenta. Pero luego cuando el bebé tiene 4 o 5 meses, y en caso de que todo siga igual, el afuera empieza a opinar, que si no será mejor que use chupete; que si ya se alimentó... no debe ser teta lo que pide; que nos tomó el tiempo; que porque no agregás una mamadera a la noche para que descanses mejor; y tantos otras consejos más. Y después está el tema de que una misma también piensa mientras esta sentada... en la comida que hay que hacer, en las ganas de ir al baño, en bañarnos, en la casa desordenada, en el trabajo postergado, en los amigos que cenan mientras nosotras damos el pecho en una habitación mas silenciosa, porque a nuestro hijo parece molestarle que hablemos mientras lo alimentamos o se duerme en nuestra teta.

En este dar de mamar entregadas, conocemos a nuestro niño/a , porque él se comunica con nosotras como no lo hace con nadie. En este momento se mueve como no se mueve en otros, mira, hace ruiditos, y con cada gesto nos indica cosas. Que está incomodo, o que nos confundimos de pecho y el otro está mas cargado, que quiere eructar y por eso interrumpe la toma y nervioso la vuelve a empezar, que hay mucha gente, que tiene sueño... tantas cosas se saben, tantas nos hacen saber si somos capases de ESTAR ahí durante el tiempo que sea.

No siempre para las madres amamantar es simple o un placer. Cuando la teta se da a demanda y dependiendo de lo que haya vivido en su corta vida ese niño, nos va a pedir al exigir el pecho, mas que comida. Pero lo que sea que pida, lo hace porque realmente lo necesita. Puede ser succión, cercanía, silencio, tranquilidad,atención, los besos que vienen ante,s durante o después, brazos, mirada. La succión enérgica y reiterada del bebé, la prendida incorrecta( por desconocimiento o falta de atención en el momento), el no variar las posiciones en que los colocamos, a veces nos generan grietas o conductos tapados que pueden desencadenar mastitis, fiebre... ( estoy hablando como mamá a la que le pasó, no como médica).
Cuando un bebé está en una neo, el tema de la lactancia se complica aún más: los horarios son fijos, la leche se nos acumula si no la sacamos, después no se genera si no los exponemos a los bebés.
Tengo amigas con mucho busto a las que les costaba encontrar corpiño de amamantar, otras que tenían tanta leche que chorreaban noche y día. El tema ropa, que se prolonga tanto como la lactancia, y se agudiza en invierno, es otra incomodidad. Y sin duda el tema horarios libres, sobre todo si damos la teta a demanda.
La incorporación al trabajo fuera del hogar y el poco respeto que se le da a la lactancia tanto en el ambito privado como en el público es otra complicación que afecta a muchas madres que sí quieren continuar con su lactancia exclusiva y no encuentran apoyo social.

Vuelvo a decirlo: Dar la teta es entregarse a ese hijo que elegimos tener. Es parte de nuestra responsabilidad como mamás y es amor puro... líquido. Porque en esas horas diarias y nocturnas nosotras los estamos priorizando a ellos.

Y por eso, no tiene nada que ver con el peso!
Puede alguien que lo enfoca desde ese ángulo darse en cuerpo y alma como su bebé se lo pide?
Algunos datos:
Aunque la lactancia materna es uno de los recursos más efectivos para evitar la mortalidad infantil, miles de niños en nuestro país no la reciben en forma correcta. La última encuesta nacional sobre el tema reveló que sólo el 36 % de los bebés llega a sus seis meses de vida alimentado exclusivamente con leche materna.
De acuerdo con la última encuesta nacional realizada en 2007 por la dirección de Salud Materno Infantil en la capital federal y las distintas provincias, el ideal de una lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses sólo se observa en un 36 % de los 28.874 casos relevados. El estudio muestra también que la lactancia materna exclusiva desciende del 57% al 46 % entre los 2 y los 4 meses de vida.

Si bien la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna como la forma de alimentación fundamental hasta el sexto mes de vida y que debe ser complementada con alimentos adecuados hasta los dos años, un estudio privado advirtió que hay un significativo descenso en Argentina de ese tipo de alimentación, cerca de los 10 meses de vida del bebé.
La lactancia materna, que muchas veces es remplazada por la leche de vaca.
La medición precisó que:
- En el primer año de vida se percibe un descenso de la lactancia materna, que va de un 88% en el primer trimestre a un 49% entre los 10 y 12 meses.
- En el segundo trimestre el 15% incorporó leche de vaca sin adaptaciones en su composición para la alimentación del lactante, porcentaje que aumenta significativamente luego de los 9 meses de vida, alcanzando un 72% antes del año.
La Academia Americana de Pediatría no recomienda el uso de la leche de vaca sin modificar antes de los 12 meses de vida.

En cuanto al consumo de fórmulas infantiles basadas en leche de vaca correctamente adaptada para la alimentación del bebé, el consumo se mantiene estable entre un 30 y 40% de la muestra antes del año de vida.



Un blog interesante para leer sobre lactancia: tenemos tetas. Si aún no pasaron por allí lo recomiendo

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