29.9.09

cuestión de packaging


Olivia le comenta a Magalí, (mamá de Manuel, quien nació una semana después que Siro):
- Manuel tiene una teta graaande para tomar la leche... no como Siro...que tiene la de mi mamá !

Y yo que me sentía tan sexi con mis nuevas lolas...Plop!

Otra:

Viene una señora a retirar el filtro de agua que tuvimos unos días a prueba. Olivia está conversadora y la señora se engancha y charla con ella. Cuando se está retirando, Oli la ve levantarse de la silla (la señora es de contextura grande), y le pregunta :

- Vos, tenés un bebé en la panza??
- Eh... no.
- y... porqué tenés las tetas tan grandes???

Y yo deseando que la tierra me trague. Pop, plop y plop!!

27.9.09

un gustito...

Publicar estas fotos de mis hijos...

Para el futuro, para el recuerdo.

Y porque hoy el día está feo... nublado y frío, pero yo estoy contenta y tomando mate en una casa calentita y rodeada de una atmósfera tranquila. Olivia se escucha pasar riendo y jugando con sus vecinas. Siro despierta cada tanto,toma teta, sonríe y vuelve a dormir. Domi va y viene.

Los miro crecer y soy feliz!
....................................................................... (Y van a seguir, las instantaneas familiares ;D )

18.9.09

Nace un león !!!

Cuando alguna vez imaginé su nacimiento, jamas siquiera me acerqué a lo que finalmente fué.

Siento que hubo algo así como dos películas, un antes y un después, un giro inesperado y por lo tanto lo que vivimos fueron momentos extremos de felicidad y placer a los que les siguieron otros de adrenalina, dolor e incertidumbre.


Como en la mayoria de las historias de partos en esta también los tiempos son tiempos irreales, subjetivos. Yo perdí desde el principio la noción del mismo. En casa no había a mi alcanse visual ningún reloj.
Cuando desperté el 14 de agosto, casi tenía la seguridad que ese sería el día en que nacería Siro. Había pasado una noche tranquila, parecida a las anteriores, con contracciones suaves. Pero esa mañana continuaron.
Cuando Olivia despertó y la ayudaba a cambiarse, sentía que la panza se ponía dura, y tenía que hacerlo lentamente. La preparé para ir al jardín. Habíamos hablado mucho de ese día, pero por algo yo creía que todo empezaría de noche con ella durmiendo en casa...así que teniendo todo el día por delante creí conveniente que fuera al jardín y después veríamos si la íbamos a buscar o se iría a la casa de nuestros amigos a preparar el cumple de 2 años de Francisco ( el hijo más pequeño de ellos). Le conté que me parecía que faltaba poco para que naciera su hermanito, pero no quería que se entusiasmara, ya que estaba bastante ansiosa por esos días. A eso de las 13 horas lo llamé al papá, que vino un ratito antes del trabajo. Cuando nos vimos nuestros rostros se iluminaron. No parábamos de sonreir. El me sacó unas fotos en medio de esas contracciones. Yo posaba y me reía. Y luego en algún momento le avisamos al médico y la partera... que se acercaron a casa, pero yo no recuerdo ni en que orden. Creo que uno vino y se fue, para volver más tarde... no sé. Las horas pasaban en una casa iluminada con velas, con percianas bajas y sin relojes.
Yo recordaba durante esas horas las "ráfagas " que se describían en el libro de Ina May "parteria espiritual" y realmente podía sentirlas atravesándome. Puedo decir que ese era un nombre más acorde con lo que yo vivía. Ráfagas... olas, no contracciones. Las sentía llegar. Algunas más intensas que otras. Subir haciendo una espiral sobre mi panza, y endureciendola, para luego menguar en su intensidad. Yo prestaba atención y las estudiaba, y me imaginaba que lo importante era el momento en que iban descendiendo y me abrían para permitirle a Siro pasar. Respiraba y vocalizaba un AAAAA grande para sentir la apertura. Domi, me ayudaba a hacerlo mirándome de frente y abriendo la boca para que realmente sea efectivo. Yo de a ratos me olvidaba de hacerlo bien. Cuando sentía dolor pensaba en no centrarme en él. Un minuto dura la contracción, pero empieza suave, así que el momento fuerte es de menos de un minuto y después vuelve a ser suave...ja ja!. Como mucho serán 30 segundos... no podía no aguantar!!!
Casi todas pasaron así.
Vomité 2 veces, como si nada, en el baño. Porque se me ocurrió comer nueces cuando todo empezó.
Parecía venir rápido... hasta que antes...o después de un baño de inmersión, a eso de las 5 de la mañana, comenzó a frenarse. Las "ráfagas" eran débiles" yo las esperaba, pero simplemente se anunciaban y no llegaban a "ser", como esas olas de mar que uno cree romperan fuerte y luego, barrenamos hasta ahí.
Llegada la mañana volvieron, pero cerca del medio día: apareció meconio en el líquido amniótico. Susto. Yo sabía que no había mucho tiempo. No hacía falta que me lo dijeran...aunque lo hicieron.
Las horas anteriores al meconio, ya sentía yo el cansancio. Y me preguntaba y le preguntaba a mi marido por qué estando tan cerquita me estaba costando tanto llegar al expulsivo.
Me sugirieron recostarme y en ese momento me pareció que Siro se hizo "como hacia atras". Quizá se reacomodó...
Me di una ducha y allí, estando sola evoqué a todas las mujeres poderosas que parieron, recordé historias leidas, me reencontré con el sueño de parír, lo desee con mas fuerza que en ningún momento y fuertes contracciones vinieron. Me tacté. Parecía volver a estar allí cerquita a solo una falanje. Sali del baño como pude y a partir de allí, los cuatro nos abocamos a poner lo mejor de cada uno para que Siro nazca lo más rápido posible. Por mi parte me entregué totalmente, es decir, entregué el cuerpo en ese momento y sentí que solo era el canal a atravesar por mi hijo ( pensé que no importaba si me desgarraba, era necesario que naciera ya). La partera, Maria Inés, hizo un par de maniobras con aceite en sus dedos para abrirme más. La cara de Domi, su forma de hablarme ( que nunca voy a olvidar) me transmitían toda la fuerzas, la convicción, la seguridad que necesitaba en ese momento. Fué decisivo para mí su apoyo. Yo solo lo miraba a él. Y el estaba frente a mí, sosteniéndome física y emocionalmente. Silvio, el médico fué quien me sostuvo con todo su cuerpo (es grandote) y literalmente parí apoyada, casi recostada sobre él. Muy dulce también en todo momento.
Cuando Siro coronaba, mi marido emocionado me alentaba (casi a gritos). M. Ines me sugirio que lo tocara..no se por qué me negué y elegí seguir pujando, pero cuando insistieron, lo hice y para mi sorpresa lo que toqué fué medio cuerpito de mi hijo afuera. LA EMOCIÓN FUÉ ENORME Y YO NO PARABA DE SONREIR.


Siro nació. Domi lo agarró, no se como con una mano, con la otra el cordón. Lo puso en mi pecho. Su rostro, su pielcita, la sangre, el pelito humedo, todo fué increiblemente natural... es como si esa imagen estuviera guardada en mí desde siempre, por siglos, como memoria celular. No se si me explico, pero es así. EL PARTO VAGINAL TE CONECTA CON LA ESPECIE. Y EL FRUTO DE ESE PARTO SE RECONOCE AUTOMÁTICAMENTE , CONVIRTIÉNDOTE EN UNA LOBA PODEROSA, MUJER QUE EMBEBIDA EN HORMONAS AMOROSAS SE HACE UNA CON SU HIJO.
Esa fué una sensación completamente nueva y distinta a la que tuve al nacer Oli. A ella la vi por unos segundos apenas antes de que le hicieran los controles y la limpiaran y cambiaran. cuando la tuve en mi pecho se prendió a la teta... yo la miré y era una extraña, ajena a mi. Era "otra persona" a la que yo sentía que a partir de ese momento debía empezar a conocer. Y su rostro fué inesperado también. Una sorpresa... sus ojitos achinados...esa boquita... una dulzura que nunca me imaginé.
Siro en cambio, al segundo de nacer era el de siempre..el de todos esos meses, y su rostro...tan parecido al de Oli me fué completamente familiar al instante. Pude ver en sus razgos, razgos mio... otros de Domi, de alguna manera era físicamente como esperaba.



Era el sábado 15 de agosto. La hora 14,30. Nació en el living de nuestra casa.

Allí estuve recostada, en el sillón. A la hora el médico y la partera ya se habían ido. Nuestros amigos llegaron trayendo a Olivia. Nunca voy a olvidar el rostro de ella, ni el grito de felicidad que escuché desde el teléfono cuando su papá le contó que su hermanito ya había nacido.
Olivia dijo que ere muy bonito, y le acarició la cabeza... después su cara cambió... como recordando algo me preguntó:- por donde nació?, por acá o por acá?? (señalando panza y vagina)
Esa pregunta realmente me emocionó!
Nuestros amigos se fueron bastante rápido y nos quedamos los cuatro solos.

En un momento decidimos mudarnos a la habitación. Caminé hacia el baño. El papá tenía a Siro en brazos. Oli estaba en la cama grande, con ellos. Al salir del baño y acercarme a ellos vi a Siro muy oscuro. Acá empieza la segunda parte, la desesperación.
Estaba morado, no respiraba!!
Se lo saqué de los brazos al papá, lo recosté en la cama. Comence a sobarlo, masajearlo desde los pies, despues TODO EL CUERPO! le hablaba, lo lamí, en la cara. lo soplé. No reaccionaba. Cada vez mas asustada, le hice respiración boca a boca, recordé que debía hacerlo boca nariz. Así lo hice esta vez mas fuerte ... y una bocanada de aire le entró y reaccionó. Lo levanté lo abracé lo abrigué como pude. Domi empezó a llamar por telefono a todo el mundo: nuestra amiga que hacía un rato se había ido y es enfermera en una neo; el médico que nos acompañó en el parto; la partera que estaba en el hospital de acá a una cuadra y media; la pediatra de nuestra hija mayor. Y nadie respondía rapidamente. Finalmente llegó mi amiga. Estando ella hizo otro paro. Esta vez le aspiré lo que pareció ser meconio. Lo hice con mi boca. mientras ella lo masajeaba. Estaba rígido. Reaccionó. Al ratito llegó la pediatra. Revisó sus reflejos y lo obscultó. Lo vio bien, pero había que hacer placas. Sugirió que lo internemos. Estabamos hablando a donde lo llevaríamos cuando hizo un tercer episodio. Los tres los ví antes que nadie yo misma.
Fué sumamente estresante todo.
Siro pasó 15 días en una sala de neonatología. Recibió medicación anticonvulsiba (eran convulsiones lo que producía los paros respiratorios), tuvo una sonda gástrica unos días, respirador. Y estuvimos juntos sólo de a ratos. Al principio él sedado. Yo sólo podía meter la mano en la incubadora y acariciarlo.
Me preocupaba mucho no tener leche por falta de estimulación, así que alquilé una bomba y programaba el despertador durante las noches cada tres horas para sacarme, la guardaba y luego la empecé a llevar para que se la pasaran por la sondita durante las tomas de la noche a las que no podía ir. Era muy triste ese despertar nocturno sin mi bebé conmigo.
Las cosas se dieron de forma muy distinta a lo soñado. Sin embargo estuvimos casi sin caernos, casi sin parar a llorar. Algo mas fuerte nos sostuvo. Entre nosotros, muy unidos. La familia de ambos cerca también. Y muchisimos amigos, muchos muchos. Algunos amigos de familiares también, todos deseando lo mejor. Hubo quienes hicieron cadenas de oración, otros de reiki. Tuvimos muchos llamados y mensajes. A todos les queremos agradecer, porque realmente sentimos su amor.
Siro, mi leoncito, se fué recuperando. Un dia le puede cambiar los pañales. A la tarde de ese dia a pesar de la sonda y una "bigotera" con oxigeno, pudo tomar la teta por segunda vez ( la primera fué al nacer) . Otro día lo bañé yo, allí mismo.
Y finalmente lo mas esperado... un sábado también, como el dia que nació, le dieron el alta y vinimos a casa.
La primer mañana acá, después de una noche durmiendo los tres juntos, fuimos a caminar por el barrio con Olivia, Domingo y Siro en la kepina, bien cerquita de mi cuerpo, pegadito.

Como tiene que estar!

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