Desde el blog de Josefina Schatz Criando con amor recopilo lo dicho en el 11º Congreso Argentino de Pediatría Social
6º Congreso Argentino de Lactancia Materna que se realizó del 1 al 4 de octubre de 2008
en la Ciudad de Buenos Aires, durante la Mesa Redonda: Controversias en Lactancia Materna Tema: Consecuencias psicológicas del colecho
Autor: Lic. Mónica Tesone
Fecha: 2 de octubre de 2008
6º Congreso Argentino de Lactancia Materna que se realizó del 1 al 4 de octubre de 2008
en la Ciudad de Buenos Aires, durante la Mesa Redonda: Controversias en Lactancia Materna Tema: Consecuencias psicológicas del colecho
Autor: Lic. Mónica Tesone
Fecha: 2 de octubre de 2008
"Los estudios científicos demuestran que dormir solos no tiene beneficios.
No produce independencia, competencia social, sentimientos de autoestima, capacidad de enfrentar el stress, ni mayor identificación sexual.
Por el contrario está demostrado que el colecho aumenta la independencia y mejora el desarrollo psicológico de los niños.
No produce independencia, competencia social, sentimientos de autoestima, capacidad de enfrentar el stress, ni mayor identificación sexual.
Por el contrario está demostrado que el colecho aumenta la independencia y mejora el desarrollo psicológico de los niños.
Un estudio de Lewis and Janda concluye que los chicos que nunca durmieron con sus padres eran más difíciles de controlar y menos felices, tenían más berrinches, y eran más miedosos que los que siempre durmieron en la cama de sus padres.
Las conclusiones de un estudio de Crawford son que los varones que colecharon con sus padres tenían mas alta autoestima, experimentaban menos culpa y ansiedad y tenían sexo con más frecuencia. Y en las mujeres el colecho se asoció con menos incomodidad con el contacto físico y en relación al afecto cuando eran adultas.
El colecho entre otros efectos fisiológicos tambien mejora la estabilidad respiratoria, la oxigenación, la termorregulación, provoca despertares sincronizados con la madre, disminuye las fases profundas del sueño, aumenta la prevalencia y duración de la Lactancia Materna y la producción de leche, y aumenta las horas de sueño de las madres que amamantan.Por el contrario la separación precoz puede producir modificaciones importantes en la predisposición al sufrimiento de patologías inducidas por el estrés, ya que el estrés y por consiguiente el elevado nivel de cortisol, es capaz de matar neuronas de los cerebros en formación de los bebés."
En la Revista Criar con el corazón hay una nota especial que trata el tema de colecho, y en ella algo de lo que allí se puede leer es:
"El bebé humano nace completamente indefenso y preparado para sobrevivir en contacto directo con su madre las 24 horas. Necesita estar en brazos y ser amamantado a demanda, tanto por su salud física como emocional. El bebé separado de su madre y solo, grita y llora porque su instinto le dice que sólo así salvará su vida. Miles de años de evolución lo han preparado para reclamar el contacto físico y el sueño acompañado. Recordemos que todos los primates amamantan a demanda y llevan a la cría en brazos continuamente. En ningún primate ni en las sociedades no occidentales se constata que los bebés y niños duerman solos como norma, más bien al contrario.
El contacto físico permanente favorece el desarrollo emocional, la autoestima y las capacidades sociales. El bebé aprende de su madre todo lo que necesita en esta primera etapa y se siente más seguro si sus necesidades son atendidas. La crías mejor y mas intensamente atendidas suelen ser las mas preparadas para sobrevivir y relacionarse con los demás. Ningún primate ni sociedad no occidental cría a los bebés separados de su madre muchas horas al día. Son las madres, apoyadas por su tribu, las que crian a niños y bebés de diferentes edades. Dejar en grupos muchas crías aun lactantes bajo la supervisión de un solo adulto y señalar que eso es lo más beneficioso para su desarrollo intelectual y social es algo que solo lleva sucediendo unos escasos cien años.
El contacto físico permanente favorece el desarrollo emocional, la autoestima y las capacidades sociales. El bebé aprende de su madre todo lo que necesita en esta primera etapa y se siente más seguro si sus necesidades son atendidas. La crías mejor y mas intensamente atendidas suelen ser las mas preparadas para sobrevivir y relacionarse con los demás. Ningún primate ni sociedad no occidental cría a los bebés separados de su madre muchas horas al día. Son las madres, apoyadas por su tribu, las que crian a niños y bebés de diferentes edades. Dejar en grupos muchas crías aun lactantes bajo la supervisión de un solo adulto y señalar que eso es lo más beneficioso para su desarrollo intelectual y social es algo que solo lleva sucediendo unos escasos cien años.
Nunca, en ningún animal, el diseño y los instintos de la cría son perjudiciales para ella. ¿Lo son en el caso de los bebés humanos? ¿Para educarlos debemos contradecir estos instintos vitales? "
La sociedad capitalista, productiva y occidental, marca tendencias, crea necesidades y valores acordes para su propio funcionamiento y supervivencia.
A nosotras las mujeres, nos hizo creer que ganábamos espacio en ella, al salir a trabajar. No importaba y mejor ni pensar ,si este abandono del hogar permitia financiar una guerra. A cambio eramos respetadas y teniamos poder adquisitivo. Con los años la mujer tiene cada vez mas responsabilidades fuera del hogar y goza de una vida social que a esta altura, parece casi imprescindible. Salidas nocturnas con nuestra pareja, gimnasio para mantener el físico (valor fundamental, el estético), trabajo..."porque para algo estudiamos"...(aunque no haya sueldo que alcance), etc, etc. El tema es que a algunas todo esto empieza a no cerrarnos cuando nos convertimos en mamas. Y aunque sigamos cada tanto quejándonos por frivolidades, nuestros bebés nos reclaman y sentimos muy fuerte adentro nuestro algo que nos ancla, que nos pone en jaque frente a lo aprendido o leido, frente a lo que a esta altura ya se encuentra establecido como " normal" y "correcto" a la hora de educar a un hijo.
Me estoy llendo un poco de lo que quiero decir... pero es que suelo ser así, empiezo a atar cabos y no paro. Quien decía eso de que "todo tiene que ver con todo"?
Fuí criada por mis padres los dos "profesionales", cuando era chica eso significaba un montón. Mi mamá como mujer había logrado con muchisimo sacrificio conseguir un título universitario, a pesar de que mi abuela solo llegó hasta segundo grado. Por esos años los pediatras recomendaban dar el pecho hasta los tres meses, cosa que mi madre hizo, también con mucho sacrificio porque "no tenia leche". Orgullosa me contó que nosotros "siempre" dormimos en nuestras propias camas, golpeabamos al entrar en su pieza, y eramos chicos super tranquilos que dibujabamos, jugabamos mucho solos y no hablábamos ni corriamos en misa.
Esto lo cuento, solo para que se entienda mejor desde donde vengo, y como pensaba antes de ser madre, educar a mis propios hijos. Hoy mi visión sobre los niños, la educación escolar y la cotidiana tiene un nuevo rumbo que nació a partir de la experiencia de ser mamá de Olivia, mi primera hija. Ella y el puerperio anterior me llevaron a transitar nuevos caminos que hoy con Siro en brazos agradezco estar caminando.
Uno de ellos tiene que ver con el sueño y la noche, y nos permite, ya sin prejuicios, buscar ser sinceros con lo que sentimos y tratar de acercarnos a algo mas intuitivo y ancestral.
Dormimos felices colechando!!! Y puedo asegurar que mis mañanas son completamente distintas a lo que fueron esas mañanas con Oli pequeña, en las que mi cansancio no tenía nombre, y mi humor era malisimo y crecía conforme crecía mi niña.
Por ese entonces mi marido madrugaba, por lo que también nos desesperabamos por irnos temprano a la cama... lo que significaba que debíamos " hacer" dormir a la chiquita. La presión era grande. La sacaba a caminar por la vereda y le cantaba, mientras el resto de la familia cenaba. Si así no pasaba nada, saliamos a dar una vuelta en auto.Al llegar, apoyarla en su cuna sin que despertara era una azaña. Sufrimos el no estar atentos a lo que nos decía con su lenguaje corporal, por que estabamos tan pendientes de nuestras necesidades, y sin quererlo también le transmitimos nuestros nervios. Un día llegó a nuestras manos el maldito " duermete niño" y aunque no nos pareció agradable lo que leíamos,prometía ser una "receta" eficaz. Por lo cual en nuestra desesperación, tratamos de ponerlo en práctica. Un día... y dejamos llorar a Oli. Los dos odiando lo que estabamos haciendo, entrabamos en su habitación a hablarle y "tranquilizarla" sin tocarla. Saliamos de ahí llorando. En el libro decía que si no estabas convencido no servía. Segundo día... llegué hasta la hora de la siesta. Cuando Domingo llegó, nos encontró a las dos en medio de un mar de lágrimas: - yo no puedo mas- le dije- horrible lo que estamos haciendo, no lo aguanto, no lo soporto!!!. No se si se llega a vislumbrar como estabamos y nos sentíamos... Llamamos a la pediatra! que tontos!, necesitabamos que alguien nos diera el permiso para dejar de hacerlo... o nos contara lo que ya sabiamos por que lo estabamos viendo con nuestros propios ojos: que era inhumano lo que estabamos haciendo!. Sin embargo ella solo nos dijo que no conocía el libro.
Algo nos hizo un click grande en ese momento y ese día comenzó nuestro cambio. Oli... mi Oli sufrió ese maltrato para que pudieramos ser hoy lo que somos y buscaramos otra forma de vivir. Porque en definitiva, elegir otra forma de educar, es elegir otra forma de vivir.
Por eso hoy lo digo con orgullo: nosotros Colechamos !!!
bueno... en realidad Siro y yo lo hacemos, mientras el papá sede su lugar por un tiempo al bebé, hasta comprar una cama mas grande, o hasta que crezca un poquito mas y no lo sintamos tan pequeño entre nuestros cuerpos. Olivia tiene permiso para compartir la cama, aunque poca veces hace uso del mismo. Con total naturalidad se va a dormir cuando el sueño la alcanza, y también con naturalidad viene a nuestra cama por la mañana a jugar con su hermano o pide que se lo lleve a su cama. Le gusta que le saque fotos con el a esa hora.
Siro es un bebé tranquilo. Sus horarios de sueño son totalmente compatibles con los nuestros. Y los despertares nocturnos sincronizadisimos con los mio y/o al revés ;)
Duerme de a ratos sobre el colchón y de a ratos sobre mi pecho. Nunca llora por la noche. Yo lo escucho moverse y lo pongo en la teta. El casi no se despierta, aunque cuando lo ha hecho, mirándome y sonriendo, vuelve a dormirse en el pecho. La luz del pasillo permanece encendida , con la puerta entreabierta, y Domingo se levanta tempranito para ir a trabajar, lo bastante descansado como para rendir allí y en casa compartir tareas del hogar y la crianza. Su comprensión y acompañamiento en este crecimiento es total.
El colecho me está permitiendo dar el pecho cuantas veces lo necesite mi hijo, aunque no tenga hambre y lo necesite "de chupete", y que esto no signifique un sacrificio. El se siente seguro conmigo cerca y eso se manifiesta en su forma de conciliar el sueño y dormir. Y estar tan cerca también nos ayudó al momento de comunicarnos, de apegarnos, luego de esas noches en que permanecimos separados después del nacimiento. Su lenguaje corporal me dice cuando tiene gases, cuando quiere eructar o si tiene hambre. Su piel me avisa que tiene calor o frío, y no tiene que llorar para eso. Y algo que me parece muy dulce es sentirlo reptar hacia mi, hubicandose entre mi brazo y mi axila, para una vez allí dormirse profundamente cual cachorro:)
